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Salud

Vacunas, parásitos y Giardia: lo que debes saber

La protección sanitaria no termina con las vacunas. Cómo continuar su programa, qué parásitos vigilar y por qué la Giardia merece atención especial.

La protección sanitaria no termina con las vacunas. Es importante continuar las pautas de vacunación y mantener un plan de control antiparasitario, interno y externo, adaptado a la edad, el peso, el estilo de vida, la zona y el riesgo individual de tu perro, siempre según la pauta de tu veterinario.

Continuidad del programa sanitario

  • Conserva y revisa su cartilla o pasaporte sanitario.
  • Respeta las fechas de las siguientes vacunas y las pautas antiparasitarias ya indicadas.
  • No repitas ni sustituyas tratamientos por tu cuenta.
  • Tu veterinario puede ajustar la frecuencia según la exposición a otros animales, las salidas, los viajes, la presencia de niños o personas vulnerables y el riesgo de la zona.

Parásitos externos

Según el riesgo, el control debe contemplar pulgas, garrapatas y ácaros, además de otros ectoparásitos y vectores relevantes en la zona. Revisa periódicamente piel, pelo, orejas y espacios entre los dedos. Los antiparasitarios no deben usarse de forma improvisada: el producto, la dosis y el intervalo dependen del animal y del principio activo.

Parásitos internos

El programa debe valorar los helmintos, como los nematodos (gusanos redondos) y los cestodos (tenias), y también los protozoos intestinales. Entre estos últimos están la Giardia y los coccidios, que requieren un enfoque diferente al de la desparasitación convencional y pueden precisar diagnóstico, tratamiento específico y medidas ambientales.

Especial atención: Giardia

Giardia duodenalis es un protozoo intestinal frecuente y muy extendido. Puede aparecer incluso en animales procedentes de entornos controlados, y existe posibilidad de reinfección por contaminación ambiental. Su detección no permite, por sí sola, concluir que haya falta de higiene o un fallo previo de manejo.

Tampoco es correcto considerarla «inevitable»: muchos perros nunca desarrollan giardiosis. Si hay diarrea persistente o sospecha, el veterinario decidirá las pruebas y el tratamiento. Recoger las heces enseguida, limpiar bien y controlar el entorno ayuda a reducir la reinfección.

Señales de alerta: cuándo ir al veterinario

  • Falta de apetito persistente.
  • Vómitos o diarrea persistentes.
  • Dificultad respiratoria.
  • Problemas para orinar o defecar.
  • Cojera, dolor o dificultad de movimiento.
  • Apatía marcada.
  • Cambios bruscos de comportamiento.

Este artículo forma parte de la Guía de Orígenes que entregamos con cada cachorro HRC, elaborada a partir de la Guía de integración y convivencia responsable del perro de ASCELCRE.

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