Sí, eso que tanto preocupa al principio también forma parte del aprendizaje. Incluso un perro que ya tenía buenos hábitos puede necesitar un periodo de adaptación a una vivienda, unos horarios, unas personas y unas rutinas nuevas.
Cómo se lo enseñamos
- Regularidad
- Mantén horarios razonablemente previsibles.
- Más oportunidades
- Mientras aprende, facilita salidas frecuentes.
- Anticípate
- Al despertarse, después de comer, tras jugar o después de descansar suelen ser buenos momentos para salir.
- Premia lo correcto
- Refuerza inmediatamente cuando haga sus necesidades donde corresponde.
- Observa
- Poco a poco aprenderás a reconocer cuándo necesita salir.
- Sé coherente
- Una información clara y regular facilita el aprendizaje.
Lo que no funciona
- Castigar los accidentes. Regañarle después de encontrar un pis o una deposición no le explica qué debería haber hecho.
- Dejarlo a medias. Limpia bien los accidentes para que el olor no le invite a repetir, y sigue enseñando.
Fuera de casa también somos responsables
- Las deposiciones se recogen siempre: es una cuestión de convivencia, higiene y responsabilidad cívica.
- En zonas urbanas, llevar una botella de agua para diluir la orina es una buena práctica.
- Consulta la ordenanza de tu municipio: algunos ayuntamientos establecen obligaciones concretas de limpieza o dilución de orines.
Este artículo forma parte de la Guía de Orígenes que entregamos con cada cachorro HRC, elaborada a partir de la Guía de integración y convivencia responsable del perro de ASCELCRE.




